En la PreCOP25 se obtuvo la siguiente declaración final que será presentada en la conferencia de las Partes (COP), órgano de decisión de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, cuya vigésima quinta reunión tendrá lugar entre el 2 y 13 de diciembre en Madrid.

Las advertencias que se vienen realizando en torno al Cambio Climático, con más énfasis desde los años 70 en adelante, ya han excedido las luces de alerta para transformarse en una consecuencia concreta que pone a nuestro hábitat, el único planeta con el que cuenta la humanidad, en un serio peligro que pone en riesgo la supervivencia.

Los mayores temores sobre la modificación del clima y su incidencia sobre la vida, son una realidad. La emisión de gases ha llegado a romper todos los récords previsibles y con ello se profundizó el efecto invernadero, el calentamiento global, el cambio climático con el corrimiento de las franjas ecuatoriales, el deshielo de las capas polares, la proliferación de enfermedades y la falta de proyección en torno al crecimiento poblacional y la satisfacción de las necesidades de consumo.

Hasta el presente y, pese a que la comunidad científica coincide a que la humanidad toda camina hacia una situación autodestructiva, no se modificaron los sistemas productivos que generan la emisión de gases, porque no hubo compromiso ni decisión política de ese cambio de paradigma en la matriz energética.

El récord en la emisión de Dióxido de Carbono es una noticia poco alentadora si se tiene en cuenta que la comunidad científica pone un plazo de 10 años para consecuencias irreversibles que afectarán, no solo el aumento de las temperaturas, sino también la vida misma en el planeta, de las especies animales, vegetales y de la propia humanidad.

No hay tiempo para dilaciones. Las limitaciones generadas por la falta de decisión de las potencias energéticas y productivas, que son las que generan la mayor cantidad de gases que impactan en la profundización del efecto invernadero, tienen una esencia política, productiva y ética, que se debe modificar de inmediato. Es por ello que la Emergencia Climática es un hecho.

La responsabilidad humana es concreta en lo que refiere a un modelo productivo y de manejo de suelos que consume los recursos del planeta para satisfacer las necesidades de una población que crece exponencialmente y cuya proyección se debe tener en cuenta para cualquiera de las acciones que tiendan a frenar el cambio climático.

Para satisfacer las necesidades de una población inserta en el consumismo hacen falta cuatro planetas Tierra. Las proyecciones poblacionales dan cuenta de que en pocos años la población total llegará a los 11 mil millones de personas, lo que agrava aún más la perspectiva de frenar las actuales consecuencias.

Los 17 Objetivos del Desarrollo Sustentable toman una gran importancia en la Agenda Global 2030, porque la concientización es una de las herramientas fundamentales para los cambios de conducta en las ciudades, que concentran el 91% de la población.

Es ineludible que el convencimiento de las personas se traduzca en acciones concretas para evitar la profundización del Cambio Climático, además de generar presión sobre los lugares de decisión pública y los representantes y funcionarios que tienen las herramientas de decisión en cuanto a las políticas que se deben implementar.

No se puede pensar en una sociedad en donde se haga prevalecer el consumo y las variables económicas como el PBI, en desmedro de nuestro mundo, en el que el equilibrio natural es esencial para la continuidad de la vida en el planeta.

Hoy tenemos que alertar, con más intensidad y fortaleza, sobre esta Emergencia Climática, que debe ocuparnos como verdaderos protagonistas, sin mezquindades, porque está en juego nuestra casa, el planeta Tierra, y la vida misma.

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